domingo, 28 de septiembre de 2014

LA UNIDAD DE LOS QUE AMAMOS LA CULTURA CHINA POR SER DESCENDIENTES DE CHINOS


Un mensajito especial para el primo, Mario Chong Perez:

Marito querido, tú sabes bien cuánto te quiero desde los tiempos de nuestra juventud.

No olvido que tu padre le dio trabajo al mío cuando él jugó y perdió su propio negocio Santiago.

Valoro con toda el alma el gran trabajo que tanto tú como Marino Joa, Linda Joa y otros han asumido hacer por el Barrio Chino.

Ustedes son mi consuelo de que todo eso no se nos vaya a pique.
Se que las diferencias momentáneas nos hacen tomar desiciones de armar diferentes grupos y asociaciones pero lo importante es que todas contribuyan a la misma meta, cuidar del Barrio Chino y con ello mantener los valores culturales que nos enseñaron nuestros padres y abuelos.

Les pido no abandonar el mismo porque no todos tienen la pasión ni el tiempo para dedicarse a hacer lo que ustedes hacen.

Continúen trabajando e incluyendo a otros que también deseen hacerlo.

Siempre he abogado por la UNIDAD de todos, porque sólo eso nos hace fuertes.

Todos somos utiles y podemos aportar un granito de arena para que el Proyecto que al final los -propios empresarios y comerciantes que solo se enriquecen- tienen que aprender a valorar, pero que ustedes y los demas descendientes de chinos valoramos y vemos con otros ojos porque no pensamos en hacernos ricos con el Barrio Chino pero tenemos la conciencia y debemos cuidar porque todos tenemos sangre china de nuestros padres y abuelos y de esta manera sentimos que los estamos reinvindicando en la sociedad dominicana y por nuestro infinito amor que tenemos para ellos en cada uno de nuestros corazones y memorias.

Le pido a Dios que les de fuerza para continuar, no importan los intereses que se vayan surgiendo como obstáculos.

No fue fácil lograr sentar a la misma mesa, en esos tiempos, a taiwaneses y cantoneses en torno a un mismo objetivo y nadie creía que seríamos capaces de hacer lo que predicábamos.

Para mi no fue facil sostenerme por mas de 8 años primero gestandolo y luego cuidandolo contra viento y marea, e incluso contra los propios dueños cuyas viviendas no les valian un centavo y ahora son todos millonarios gracias a que hicimos el Barrio Chino para ellos pero sobre todo para todos chinos y dominicanos!

Un gran abrazo y les quiero mucho.

Rosa Ng Báez

lunes, 8 de septiembre de 2014

Diplomático dice intercambio entre RD y China superan los 1, 400 millones de dólares


Santo Domingo,- El encargado de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Popular China en el país, dijo que como solo existe una China no pueden haber dos embajadores que representen a esa nación asiática en la República Dominicana.

Gao Shoujian se expresó en esos términos al ser cuestionado sobre la inexistencia de un embajador Chino en el país, a la vez que aprovechó la pregunta para aclarar que Taiwan es parte del territorio continental.

Sin embargo el también representante de los asuntos consulares de China  comunista en el país destacó las relaciones de hermandad que existen entre su nación con el estrecho de Taiwan.

Entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D´AGENDA que cada domingo se difunde por Telesistema Canal 11, Gao Shoujian fue enfático en afirmar que lo que existen entre su país y Taiwan es un asunto familiar.

Expresó que en la actualidad el Producto Interno Bruto de la República Popular China es diez veces mayor que la economía de su vecino Taiwan.

“Pero como solo existe una sola China no pueden haber dos embajadores que representen a esa nación”, reiteró el Shoujian, al insistirle sobre la posibilidad de que su país y la República Dominicana aperturen embajadas.

No obstante el encargado de la Oficina de Desarrollo Comercial en la República Dominicana destacó el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos Estados.

Aunque admitió que quizás esas relaciones no marchan al mismo ritmo de los intercambios, que en todos los órdenes, tiene su país con la mayoría de los países de América Latina, la cual dijo se ha incrementado vertiginosamente en los últimos dos años.

Explicó que en mucha parte de China se desconoce la existencia de la República Dominicana, pese a las potencialidades que tiene este país para posibles inversionistas chinos.



Gobierno chino muestra preocupación  por muerte de ciudadanos a manos de delincuentes

El encargado de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Popular China mostró su preocupación por los asesinatos de que han sido víctimas comerciantes de esa nación a manos de delincuentes.

Gao Shoujian dijo que esas preocupaciones ya se la ha externado al jefe de la Policía Nacional mayor general Manuel Castro Castillo y al procurador general de la República Francisco Domínguez Brito.

Explicó que algunos de esos crímenes todavía no han sido esclarecidos, lo que implica que sus autores andan sueltos en las calles.

Agregó que como encargado de asuntos consulares de su país, ha podido constatar que los familiares de comerciantes que han sido asesinados por delincuentes, devastados por el dolor, deciden retornar a China.

Explicó que actualmente en República Dominicana residen más de 30 mil chinos, la mayoría de los cuales ya se han hecho ciudadanos dominicanos.

Definió a sus compatriotas como personas muy laboriosas y gente tranquila, que en muchas ocasiones actúan con cierta timidez razón por la cual solo se dedican a trabajar y a su familia.

Dijo que uno de los casos más sonoros fue el asesinato de uno de los ejecutivos del famoso Restaurant Chino de Mariscos, cuyo caso consternó a la opinión pública.

Diplomático dice intercambio entre RD y China superan los 1, 400 millones de dólares

El representante de los asuntos comerciales y consulares de China en el país destacó el dinamismo que está experimentando las relaciones comerciales entre ambas naciones.

Gao Shoujian puso como ejemplo que el volumen de transacciones comerciales entre ambos países pasó de mil millones de dólares en el 2011 a 1,400 millones el pasado año.

Explicó que en el 2013 la República Dominicana adquirió bienes y servicios de China Popular por el orden de los mil millones de dólares, mientras las exportaciones al país asiático superaron los 400 millones de dólares.

El diplomático dijo que esas relaciones tenderán a incrementarse, ya que empresarios chinos el próximo año desarrollaran una importante inversión en acuacultura, específicamente en la cría de peces.

También adelantó que para fin de año se estará  exportando tabaco dominicano a China, mientras se exploran las posibilidades de exportar otros rubros como el caso del aguacate.

Shoujian dijo que también se fortalecerán los intercambios en términos culturales, y en tal sentido anunció que próximamente se instalará el Instituto Confucio en la República Dominicana.

Sostuvo que los niveles de relaciones también se dan en el campo político, donde ya se han establecido contactos a ese nivel.
http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=390003

Otro enlace:
http://elnacional.com.do/gobierno-chino-muestra-preocupacion-por-muerte-de-sus-ciudadanos-por-delincuencia/

miércoles, 30 de julio de 2014

Condenan a cinco años de prisión ciudadana china por trata de personas


Por Servicios de Acento.com.do. 29 de julio de 2014 - 8:00 pm -

"...establece que los señores Xiomei Huang Chou y José Chun Ng procedieron a trasladarse a la República Dominicana, para recibir y dar acogida a la víctima en el Pica Pollo Kelly Huang, incumpliendo con las condiciones acordadas de entregarle un pago por su trabajo y comida digna".


LA ALTAGRACIA, República Dominicana.- El Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de La Altagracia impuso 5 años de prisión a una ciudadana china que fue hallada culpable de haber explotado a una compatriota, mediante trabajo forzado.
Se trata de Xiomei Huang Chou, en contra quien el Ministerio Público a través de la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas logró la pena y una condena del pago de una indemnización de 30 mil dólares a favor de la víctima.
Conforme expuso el Ministerio Público, la procesada fue apresada luego que se produjera una denuncia anónima el día 1 de octubre del 2013, durante un operativo en el que también fue rescatada la víctima, quien permaneció durante dos semanas interna en un centro de salud de dicha provincia.
El expediente instrumentado indica que a finales de enero del año 2013, en una ciudad de la República China, la señora Huang Chou conjuntamente con su esposo José Chun Ng (prófugo), procedieron a captar mediante engaño y fraude a la víctima, formulando un contrato verbal mediante el cual se comprometían a pagarle la suma de US$100.00 mensuales, además de proporcionarle la comida para que trabajara en el pica pollo Kelly Huang, ubicado en la República Dominicana.
En ese mismo orden, establece que los señores Xiomei Huang Chou y José Chun Ng procedieron a trasladarse a la República Dominicana, para recibir y dar acogida a la víctima en el Pica Pollo Kelly Huang, incumpliendo con las condiciones acordadas de entregarle un pago por su trabajo y comida digna.
Durante el desarrollo de la audiencia el Ministerio Público estuvo representado por el magistrado Jonathan Baró Gutiérrez, titular de la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas, y la procuradora fiscal de La Altagracia, Mercedes Santana, quienes lograron que el tribunal, compuesto por los jueces Sagrario Del Rio Castillo, Mercedes Sena y Domingo Duverges Caraballo, acogieran como buenas y válidas las pruebas aportadas. La víctima estuvo representada por la abogada Liyana Pavón Lugo.
El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, agradeció “la asistencia que el Ministerio Público recibió en el presente caso  de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en la persona de su director Cy Winter y la señora Gina Gallardo, a la comunidad china en el país, así como a la Dirección General de Migración, dirigida por el Lic. José Ricardo Taveras”.

El caso

En el expediente se hizo constar además que los imputados amenazaron a la víctima con tomar represalias contra sus familiares en caso de escapar y no pagar una  deuda que le reclamaban por la suma de US$18,000.00 dólares por el proceso de traslado y acogida que los mismos le habían realizado.
Conforme se determinó, aprovechando su situación de vulnerabilidad generada por la situación económica de la víctima, la idea de la deuda contraída, así como la amenaza dirigida a sus familiares con los cuales no tenía contacto; el hecho de retenerle su pasaporte y de tenerla en una condición de encierro, la obligaron a trabajar de forma forzada sin recibir pago alguno, obligándola a comer las sobras, a no beber más de dos vasos de agua al día, a pedir permiso antes de dormir, comer o ir al baño y recibiendo maltratos físicos y psicológicos.
Las autoridades indicaron que la víctima recibió protección de parte del Ministerio Público y que el dinero producto de la indemnización  le fue depositado en un banco de la República Dominicana donde había aperturado una cuenta antes del conocimiento de la audiencia.

De acuerdo a la Organización Internacional para el Trabajo (OIT), a nivel mundial se estima que existen 21 millones de personas sometidas a trabajo forzado, lo cual constituye trata de personas.

jueves, 17 de julio de 2014

ENTREGA PLACA DE RECONOCIMIENTO AL JEFE DE LA PN

COMUNICADO DE PRENSA

CENTRO DE LA COLONIA CHINA, Inc.


 Su King Fung presidente Centro Colonia entrega placa a Jefe de la PN mayor genera Manuel Castro Castillo. Figuran Marino Joa, Dario Sang, Mayor General de la PN, Manuel Castro Castillo, Su King Fung, presidente Centro de la Colonia China, Emilio Joa y Carlios Cheung.

Agradecen vigilancia policial en la zona

Santo Domingo.- Miércoles 16 de julio de 2014.-El Centro de la Colonia China, entregó una placa de Reconocimiento al Jefe de la Policía Nacional, Mayor General, P.N., Manuel Castro Castillo, por su buena  gestión policial; por su apoyo a la comunidad china y en especial al barrio chino de Santo Domingo.

El acto de reconocimiento se realizó en el Restaurant Sheng Yuan de la calle Benito Gonzalez del Barrio Chino de esta ciudad y estuvo encabezado por el señor Su King Fung, presidente del Centro de la Colonia China, Inc., quien estuvo acompañado de Darío Sang, Emilio He, Carlito Cheung, Wilson Ho, Yiu-Fai Cheung, Miguel Fung, Marino Joa, Miguelito Joa, Rubén Lu, Lliben Chea, Leiby Ng, Linda Joa, Mario Chong, entre otros nacionales chino y descendientes de chinos en el país.

Su King Fung, al entregar el reconocimiento agradeció al Jefe de la Policía Nacional su atención al ofrecer dos conferencias  sobre la seguridad ciudadana a los miembros de la comunidad China.

El Jefe de la Policía, Mayor General Manuel Castro Castillo, agradeció el reconocimiento de los miembros de la colonia china y les aseguró que continuará la vigilancia policial de la ciudadanía como hasta ahora lo viene realizando esa institución.

Linda Joa, Wilson Ho, Leiby Ng y Clara Joa.

 Ramon Joa, Delgis Lilon y Yuscil Chez.

Sandra Sang y Esther Wong.


©Miguelina Santos

lunes, 3 de marzo de 2014

La cuarta generación china crece en la República Dominicana

De la Serie "La Colonia China en R. D."

Por Javier Valdivia
Santo Domingo

Una estructura social basada en grupos familiares le permite conservar sus antiguas tradiciones y a la vez mantener el riguroso equilibrio que le impone su cultura, fundamentos esenciales de una comunidad cuyas primeras huellas en República Dominicana se remontan a la segunda mitad del siglo XIX: sabiduría milenaria y laboriosidad perpetua traídas a la isla desde el otro lado del mundo.

Silenciosamente, con el paso lento de los años y el tesón imperturbable con el que sus ancestros moldearon la historia, este grupo se fue haciendo espacio en el conglomerado multicolor de la sociedad dominicana, donde pasó de tener una presencia casi inadvertida a ser un importante referente en diversas áreas del quehacer humano.

Pero tuvieron que pasar 154 años exactos para que la colonia china encontrase por fin su lugar en el corazón del Caribe, y para que vea crecer como lo hace ahora a su cuarta generación nacida en República Dominicana, tan identificada a ésta como a su idioma, propio e incomprensible, y a sus arraigadas costumbres seculares.

“La llegada de chinos al país ocurrió de forma escalonada. Fue durante las cuatro primeras décadas del siglo XX, mientras se vivían los conflictos de la guerra chino japonesa, cuando se produjo la mayor ola migratoria”, dice la historiadora y catedrática dominicana Mu-Kien Adriana Sang Ben.

Sang, en una serie de reveladores artículos publicados hace dos años, explicó ya los orígenes de la migración china al Caribe, que se concentró primero en Cuba y en República Dominicana, poniendo énfasis en el carácter “esclavista y miserable” de los primeros viajes, organizados desde la lejana China para reemplazar a la mano de obra negra recién liberada.

Aunque algunos historiadores señalan que cientos de chinos llegaron al Caribe (sobre todo a Cuba) a principios del siglo XIX ó antes de las grandes olas migratorias, la experta asegura que es entre la segunda mitad y finales de ese siglo cuando los “culíes”, como eran llamados despectivamente los trabajadores orientales (obligados por un contrato laboral de ocho años), empezaron a poblar la región, y lo seguirían haciendo en las siguientes décadas.

“Los primeros inmigrantes chinos y la mayor parte de los integrantes de la comunidad china provienen en su mayoría de Enping, en Guangdong, y hablan el dialecto cantonés Enping Hua. Aunque los inmigrantes chinos que han llegado al país en las últimas dos décadas hablan también mandarín”, dijo a LISTÍN DIARIO Rosa Ng Báez, representante comercial de República Dominicana en la República Popular China.

La ciudad de Enping (todavía una pequeña aldea a principios del siglo XX) está ubicada en el distrito de Jiangmen, al suroeste de la provincia de Guangdong, en la República Popular China, cuya capital es Guangzhou, antes conocida como Cantón.

La mayoría de chinos llegados a territorio dominicano son de la etnia Han, cuya dinastía se remonta a los años 206 AC y 220 DC, y conforma la gran mayoría étnica en la República Popular China, con el 92%, y en Taiwán, con el 98%.

El abuelo de Ng (voz simplificada del sonido “ung” y que en realidad se refiere al apellido chino Wu) llegó a República Dominicana en 1923 y regresó a China en 1928. Su padre, en cambio, vino al país en 1927 para quedarse y morir aquí en 1978. Los dos vinieron de Guangdong.

Es precisamente en los años veinte cuando, según Sang Ben, la historiadora dominicana, se empieza a producir el grueso la migración china hacia el país.

Presencia

Pero las investigaciones de la experta le han permitido determinar que ya para 1861 algunos ciudadanos chinos habían llegado al país, y que incluso en la guerra de Restauración, en 1864, las filas dominicanas destacaban las hazañas de un famoso combatiente cuyo apelativo, “Pancho el chino”, casi no deja dudas sobre la presencia oriental en esa conflagración.  

Sang menciona otros casos como el de un grupo de “culíes” traídos desde Cuba al país por Gregorio Rivas, “un importante emprendedor del Cibao”, que se habrían diseminado por la provincia Duarte para formar familias como los Añil, Sanz, Victorio, Antonio, Amparo y Gómez, y hasta donde podría extenderse el rastro de la primera ascendencia china si no fuera porque muy probablemente todos están muertos.

También nombra a otra “cuadrilla” de chinos “importados” desde Cuba que se dedicaron a la construcción de depósitos y almacenes en Samaná, el Yuna y Moca, uno de los cuales fue el padre de las destacadas educadoras Mercedes y Antera Mota, ambas nacidas en San Francisco de Macorís, y otros llevados a Puerto Plata.

Para 1915 agrega Sang, la presencia de chinos en el país era abundante, tan fuerte que se afirma que muchos de los “culíes” usaban el país como trampolín hacia Puerto Rico, provocando tal presión migratoria que las autoridades puertorriqueñas les negaban el permiso de ingreso.

Pero también está el testimonio personal. Miguel Sang, padre de la historiadora, y un grupo de sus compatriotas que no vinieron como “culíes”, llegaron en la segunda ola migratoria de los años treinta. Fue en 1936, cuando estando en Cuba, un tío le dijo que fuera a una ‘tierra de miel’ que estaba muy cerca y que ofrecía buenas oportunidades para el trabajo: República Dominicana.

“Hay que diferenciar a la primera generación (de chinos en República Dominicana) que vivía en enclaves a la segunda, de (chinos) dominicanos, que va expandiéndose”, comentó la historiadora a LISTÍN DIARIO.

A esta “tierra de miel” llegó paradójicamente quince días antes del estallido de la Guerra de Abril de 1965 Su King Fung (Lion, apellido de la madre para el registro dominicano), actual presidente del Centro de la Colonia China Inc., la entidad que agrupa a las principales asociaciones familiares y empresariales chinas del país.

“En aquellos tiempos China tenía problemas con el comunismo y estaba difícil la situación”, comenta Fung, nacido en Cantón en 1938 y que sin conocer todavía el idioma tuvo que mantenerse escondido mientras duraron los enfrentamientos.

Una vez en territorio dominicano (cuando llegó había entre 2,000 y 3,000 chinos en todo el país según recuerda), el entonces inmigrante se dedicó por bastante tiempo a la siembra de hortalizas, luego diversificó sus negocios y ahora es el patriarca del tercer clan chino más numeroso en República Dominicana.

“Lo que más recuerdo es la familia y el trabajo en aquellos tiempos (antes de salir de China)”, dijo Fung a LISTÍN DIARIO, aunque agregó que como el resto de la colonia china en el país, aún conserva viejas tradiciones vinculadas a la comida, a la cultura (fiestas, juegos y casinos) y a la particular costumbre de asociarse en familias.

China misma surgió, según algunos historiadores, de una sociedad dividida en clanes, cada uno posiblemente vinculado a un animal totémico (habrían existido hasta 200 de estos), que fue derivando hasta nuestros días en grupos “patrilineales” y “patrilocales” unidos por un apellido común, por compartir un ancestro común o por pertenecer a un hogar ancestral.

Debido a sus propias características (pueblo ancestral, propiedad y dialecto común) los clanes se hicieron más fuertes en el sur de China.

“En República Dominicana nos asociamos por tradición y por la hermandad de nuestros apellidos”, dice Wilson Ho, presidente de la Asociación de las Familias Joa, Lai y Kong, conocida como Sam Yick Tong, que traducido literalmente del cantonés “tres” (Sam), “beneficio o mejoría” (Yick) y “palacio, salón, sede o lugar principal de reunión” (Tong), significa Organización de Tres Familias.



Tradición. Una niña dominico-china estudia en una escuela creada por la Colonia en 1960.

Lazos de sangre

Ho, que llegó al país en 1963 y cuyo apellido es el mismo que Joa (como era hace cien años) o He (como se dice ahora), explicó al LISTÍN que la historia de su asociación se remonta a los años finales de la dinastía Song del Sur (1279 DC), cuando presionados por la invasión de guerreros nómadas del Norte conocidos como Juchen, oficiales pensionados de esa dinastía, de apellidos Kong (Jiang), Lai (Li) y Joa (Ho/He), en “una larga e histórica marcha” decidieron trasladarse con sus familias hacia el sur de China.

“Durante esa travesía, las tres familias se ayudaban mutuamente para vencer las adversidades que les deparaba el destino: cruzar ríos desbordados, escalar montañas escarpadas y recorrer caminos escabrosos, dando así inicio al origen de una hermandad y cooperación entre las mismas”, dice una reseña sobre el surgimiento de esta organización, fundada en República Dominicana en los años setenta del siglo pasado.

Bajo ese origen, y fundamentado en el interés de preservar y difundir el legado de “humanismo, hermandad, cooperación mutua y en recuerdo de sus ancestros”, la sociedad Sam Yick Tong existe ahora en distintas ciudades de China como Cantón, Hong Kong y  Macao, pero también en localidades de ultramar, en el sudeste asiático, Centro y Sudamérica, Estados Unidos y el Caribe.

Además de la de Ho, existen también la Asociación Chi Tack Tong, que agrupa a trece familias de las cuales la Ng/Wu es la mayoritaria; y la Cha Sin Tong, conformada por siete familias, siendo la de apellido Chen la principal, y la asociación de masones chinos conocida como Chi Kung Tong.

Rosa Ng, la representante comercial dominicana en la República Popular China, dijo al LISTÍN DIARIO que no se puede decir que existan rangos entre las familias, pues todas tienen la misma procedencia u origen, pues todas interactuan por igual, como “una especie de clan o clanes en base a familiaridad o amistad”.


“Es una manera de mantener lazos que perduran hasta en la muerte pues los panteones (chinos) se han construido de igual forma en el cementerio”, afirmó Ng.

LA COMUNIDAD CHINA EN RD: La comunidad china se inserta en el mercado

Fortuna. La estatua de Tsai Shen Yeh, el dios del bienestar o de la prosperidad, aparece en la primera calle del Barrio Chino de Santo Domingo.


Por Javier Valdivia
Santo Domingo

No son yuanes lo que circula en cada transacción ni son las calles de Shangai, el principal centro financiero y comercial de China. Pero el espíritu oriental prevalece en los 50,000 metros cuadrados donde 36 negocios de todo tipo y un mercado de productores dan vida desde hace seis años al permanentemente activo Barrio Chino de Santo Domingo.

“Ahí donde hay posibilidad de negocio hay un chino”, sentencia Su King Fung, presidente del Centro de la Colonia China Inc., la entidad que agrupa a las principales asociaciones familiares y empresariales chinas del país.

Llegados primero como “culíes” en la segunda mitad del siglo XIX, y luego por su propia cuenta en las primeras décadas y a lo largo del siglo XX, los chinos crecieron con el paso de los años y, en su cuarta generación nacida en el país, ahora tienen un lugar preponderante en la sociedad dominicana.

Fung, que vino a la isla en 1965, recuerda claramente aquellos años en que su comunidad era conocida por dedicarse a administrar lavanderías, barras y pulperías y a la siembra de hortalizas, para luego pasar al manejo de supermercados y estudios de fotografía, y más tarde a comercios, establecimientos de belleza, “picapollos” y lugares de hospedaje.

“Y siempre tuvieron restaurantes”, dijo el dirigente de la colonia a LISTÍN DIARIO.

Con datos sólo aproximados sobre el número de integrantes de la comunidad china en República Dominicana, un censo que este conglomerado iniciará el próximo mes podrá determinar también la cantidad de negocios chinos y los lugares donde están establecidos, además de su participación en el comercio local y en el intercambio con otros países.

Para dar una idea, empresas chinas están entre las 1,600 que participan en las importaciones y/o exportaciones chino-dominicanas hacia la República Popular China, que movió el último año unos 1,400 millones de dólares (deficitario para República Dominicana en unos 400 millones), sin contar los otros 146 millones de dólares del intercambio con Taiwán (favorable en 83 millones para los taiwaneses).

Además, entre 1,500 y 2,000 “picapollos”, como se tiene contabilizado actualmente, aportan al mercado avícola nacional, que según el Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana (CEI-RD) produjo el año pasado 168 millones de unidades (14 millones por mes), para un movimiento anual de 730 millones de dólares según Wilfredo Cabrera, presidente de la Asociación Dominicana de Avicultura (ADA).

Por último, los comercios chinos generaron algo del volumen de ventas del comercio interno en República Dominicana, que en el 2013 movió más de 9,238 millones de dólares (388,000 millones de pesos) de acuerdo con reportes de la Dirección General de Impuestos Internos, lo que lleva a la colonia china a participar, de una u otra forma, en un mercado global interno y externo de 11,514 millones de dólares.

Sólo aproximadamente.

No existen estadísticas que registren el consumo en los “picapollos” chinos, ya que sus dueños compran el producto directamente a los supermercados o a los distribuidores, según la Dirección de Ganadería del Ministerio de Agricultura, y el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Pollos, José López.

Y en el caso de los importadores y exportadores, la representante comercial dominicana en la República Popular China, Rosa Ng Báez, dice que “es difícil de precisar” porque primero hay que saber “cuáles y cuántas de esas empresas son chinas”.

Emprendedores

De cualquier manera, “la comunidad china en República Dominicana, y sus descendientes, es una colonia que ha sabido integrarse plenamente a la sociedad dominicana, en todos los aspectos, a tal punto que la economía que genera la comunidad China se queda en territorio dominicano”, comentó a LISTÍN DIARIO Haivanjoe Ng Cortiñas, ex funcionario público y uno de los pocos políticos dominicanos de origen chino.

Ng mencionó que el envío de remesas a China apenas alcanzó los 3.8 millones de dólares en el 2013, además de destacar que la colonia es “significativamente laboriosa”. Y no le falta razón.

La historiadora Mu-Kien Sang Ben, en “La migración china en El Caribe. Apuntes para su historia.  El caso dominicano”, uno de cuatro artículos publicados hace dos años, recoge cómo los primeros inmigrantes chinos en República Dominicana se acoplaron al sistema productivo, una vez superada la etapa de esclavitud a la que fueron sometidos miles de trabajadores orientales.

Sang explica que en la gran ola migratoria que se produjo entre 1925 y 1960, la mayoría de los chinos se dedicó al comercio de venta al detalle y al negocio de comida, pero que conforme pasó el tiempo, ya entre 1978 y 1986, “una nueva imagen se abría en la colonia.

“Los chinos migrantes, asentados por décadas en el país, decidieron incursionar en otras áreas de la economía diferentes a los pequeños negocios de los chinos tradicionales: los colmados, los supermercados, los moteles y la pequeña venta al detalle”, dijo la experta.

Sang agregó que la “nueva cara” de la colonia, impulsada quizá por el aumento de la inversión de capitales taiwaneses en el país, decidió arriesgarse e invertir en otros renglones de la economía. 

Precisamente, el embajador de Taiwán en República Dominicana, Tomás Ping-fu Hou, dijo que la colonia china y la colonia taiwanesa en el país es “gente muy trabajadora y respetuosa de las leyes”, y que su integración profunda en la comunidad dominicana ha contribuido positivamente al desarrollo económico y social de esta nación.

“República Dominicana y la República de China (Taiwán) han mantenido relaciones diplomáticas por setenta años. Las relaciones bilaterales en las áreas políticas, comerciales, culturales, educativas, etc. son bastantes estrechas. República Dominicana es un país aliado muy importante para Taiwán, que nos ha apoyado en diferentes organizaciones internacionales”, dijo Ping-fu a LISTÍN DIARIO.

El diplomático agregó que unas 70 compañías han sido establecidas por los taiwaneses en República Dominicana, con una inversión de más de 150 millones de dólares.

Respecto al intercambio comercial entre República Dominicana y Taiwán en el 2013, Ping-fu señaló que este fue 146 millones de dólares, con un monto de exportación de Taiwán de 115 millones de dólares, para un crecimiento de 6.8% con respecto al 2012.

El representante agregó que Taiwán respeta el derecho soberano del pueblo dominicano de mantener relaciones cordiales con cualquier país del mundo, en referencia al intercambio comercial que el país tiene con la República Popular China, mayor en casi 1,200 millones de dólares.

Santo Domingo y Taiwán mantienen relaciones diplomáticas desde 1957. Sin embargo, República Dominicana y la República Popular China suscribieron en 1997 un acuerdo para formalizar el establecimiento de representaciones comerciales en ambos países.

Integración

A la colonia “hay que verla como una comunidad china establecida en República Dominicana, no sólo por su diversidad, sino porque la mayoría ya ha adquirido la nacionalidad de este país”, dijo a LISTÍN DIARIO Gao Shiujian, representante de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Popular China en República Dominicana.

“Se trata de una comunidad bastante trabajadora, que ha contribuido al desarrollo económico y social de República Dominicana. Tiene una cultura empresarial y lo que gana lo reinvierte en el país, lo que demuestra que es una comunidad agradecida”, agregó el diplomático.

Gao destacó que la colonia, en los últimos años, experimenta un proceso de integración con otras comunidades (que se manifiesta, por ejemplo, en las invitaciones que hacen a otros sectores a sus celebraciones) y ha servido y servirá para profundizar los intercambios entre el país  la República Popular China, además de que ha ayudado mucho al conocimiento recíproco entre ambos países.

En el país están establecidas al menos diez grandes compañías, entre ellas Huawei y la ZTE, dos gigantes de las comunicaciones que abrieron sus oficinas en Santo Domingo en el 2007. Además, destacan las operaciones chinas en el sector minero y los intereses de empresas orientales en la exportación de mariscos de aguas dominicanas.

La República Popular China es la segunda mayor fuente de importaciones de República Dominicana desde el 2009 y el tercer socio comercial de los dominicanos después de Estados Unidos y Haití.

En total, el intercambio comercial con China asciende a los 1.400 millones de dólares (sin contar lo que también viene desde ese país a través del Canal de Panamá o de Estados Unidos), mientras que respecto a la inversión en República Dominicana, la mayoría de las empresas chinas dedicadas al sector son industrias de zonas francas según registros del CEI-RD.

El último informe estadístico establece que las inversiones acumuladas provenientes de China hasta el 2012 alcanzaron la suma de 604,250.6 millones de dólares, para una participación de 0.02% de toda la inversión extranjera directa. (El Banco Central no desagrega las estadísticas de inversión extranjera directa y sólo menciona a los que encabezan la lista.)

Ajeno posiblemente a todo lo anterior, el Barrio Chino sigue creciendo como lo ha hecho en los últimos veinte años, e incluso expandiéndose como lo demuestra la instalación de un centenar de negocios abiertos recientemente en la parte alta de la avenida Duarte por nuevos inmigrantes chinos venidos de Fujian.

“Cuando comenzamos con la planificación apenas existían en las cuatro cuadras en que desarrollamos el proyecto, una veintena de negocios relativamente pequeños”, dice Rosa Ng, la actual representante dominicana en Beijing. “El proyecto contribuyó a quintuplicar la cantidad de negocios”.

“La comunidad china ha crecido y sus principales aportes han sido en lo económico pues con sus negocios los chinos contribuyen al crecimiento y al desarrollo de nuestro país, generando divisas y produciendo empleos”, afirmó la diplomática dominico-china.

Y ha sido y es extremadamente laboriosa, como dice Mu-Kien Adriana Sang Ben, otra destacada dominicana de padres chinos: “El trabajo es una obsesión de la comunidad china. El trabajo sin tiempo y sin prisa”.

El periodista Windler Soto

La colonia china preserva su cultura



Las niñas juegan en la Escuela China de Santo Domingo, ubicada en el ensanche Luperón.


LA COMUNIDAD CHINA EN RD


Por Javier Valdivia
Santo Domingo

A las 9:00 de la mañana, sentada a la entrada del local, Wu Yuexian vigila, atenta y silenciosa, a cada niño que llega a las clases de los sábados, algunos soñolientos mientras la mañana también se despereza y sólo pocos vehículos se oyen pasar por la calle Josefa Brea del ensanche Luperón.

Wu, de 67 años, no habla español y parece algo severa. Pero sonríe cuando muestra orgullosa sus aportes al lugar: inscripciones en el patio para inculcar valores y recomendaciones a los padres para mejorar la enseñanza en la Escuela China de Santo Domingo, donde poco más de un centenar de niños chinos aprende el mandarín que trajeron sus abuelos tres y cuatro generaciones anteriores.

“La educación (china) es muy diferente. Con demasiadas vacaciones (en el sistema dominicano), los chicos no pueden aprender tanto”, dice Wu, que tiene una experiencia de más de treinta años como maestra en China, de donde llegó al país en el 2006.


Encuentro: De izquierda a derecha María de Hou, el embajador de Taiwán Ping-fu Hou, el presidente del Centro de la Colonia China Inc., Su King Fung; el representante comercial de la República Popular China en República Dominicana, Gao Shoujian; la representante comercial dominicana en Beijing, Rosa Ng Báez, y el presidente de la Asociación Sam Yick Tong, Wilson Ho. 3) Estudios. La historiadora Mu-Kien Sang Ben. 4) Cultura. Dragón chino en la fiesta de Año Nuevo. 5 y 6) Aporte. Rubén Lu, secretario del Centro de la Colonia China y Wu Yuexian, maestra de la Escuela China. 7) Legado. Don Ángel Cheaz, uno de los fundadores de la comunidad chino-dominicana.


Ciento cincuenta años después de la llegada de los primeros chinos a República Dominicana, y de las siguientes olas migratorias a lo largo del siglo XX, es aquí donde los descendientes de una cultura milenaria se reencuentran con sus orígenes, pero comparten ese legado con una sociedad a la que están completamente integrados.

“La conjunción de mis genes orientales con el dominicano ha resultado en un complemento que me ha permitido equilibrar lo extrovertido del Caribe con lo introvertido del oriental, produciendo un resultado más equilibrado del carácter y de la personalidad”, dice Haivanjoe Ng Cortiñas, quien junto a Siquio Ng de la Rosa, es uno de los dos políticos dominicanos de ascendencia china.

“Para mí eso ha sido una bendición, el que se haya mezclado lo mejor de los rasgos de ambas nacionalidades”, dijo Ng a LISTÍN DIARIO.

Hijo de don Manuel Ng, nacido en la provincia china de Cantón, Haivanjoe Ng, desde la muerte de su padre en 1971, perdió contacto con su familia debido a que el único familiar directo también murió más o menos por la misma fecha.

De aquella generación pocos quedan con vida, incluyendo a don Ángel Cheaz, el primer chino graduado en una universidad dominicana, hoy de 87 años; y don Gilberto Yip, de 88.

“Nuestros viejitos se nos van muriendo y pasan a ser parte de nuestra historia”, dice Rosa Ng, economista y destacada integrante de la comunidad chino-dominicana, que recuerda las recientes muertes de don Misu Joa, “el alma del Barrio Chino” que partió con más de 80 años, y la de don Richard Hsu, el empresario que jugó un gran papel de intermediario entre taiwaneses y cantoneses, desaparecido el año pasado a la edad de 96 años.

El final del camino

Los chinos que se quedan a morir aquí son enterrados en panteones familiares y tradicionales como los que existen en el cementerio Cristo Redentor, al norte de la capital, aunque el primero fue fundado en 1968 en la avenida Máximo Gómez.

Los que regresan, siguiendo el viejo adagio chino: “Las hojas deben volver a su propia tierra o a sus raíces”, y que en mandarín se pronuncia “Luo Ye Gui Gen”, normalmente se van después de ciertas edades cuando saben que les llegará la muerte.

Su King Fung, que vino al país en 1965 y es ahora presidente del Centro de la Colonia China Inc., cree que deben quedar apenas unos 1,000 chinos de las primeras migraciones, de los 20,000 a 30,000 chinos que viven actualmente en el país que no nacieron aquí (un censo determinará la cantidad exacta), y que componen la comunidad dominico-china de unos 60,000 integrantes (2.5 miembros por cada familia para fines de proyección) si se suma a sus descendientes.

La mayoría de esos inmigrantes (aproximadamente el 93.4%) proviene de Guangdong (antes Cantón), otro 3.5% de Taiwán, 2% de Fujian, 1% de Zhejiang y 0.1% de Beijing y Shangai, según Wilson Ho, asesor del Centro de la Colonia China, la entidad que agrupa a las principales asociaciones familiares, una vieja tradición que la comunidad conserva en República Dominicana.

Los hijos de esos aventureros y emprendedores son hoy gente reconocida en el país. Además de los antes nombrados, también figuran el prominente médico y filántropo Ángel Chan Aquino, los historiadores Mu-Kien Adriana Sang Ben y José Chez Checho; la economista y diplomática Rosa Ng Báez, el investigador y catedrático Tony Lilong Larrauri, el cineasta Claudio Chea, la educadora Clara Joa, y el economista y ex funcionario Miguel Sang Ben. Y muchos más.

“El colectivo de descendientes de los primeros chinos inmigrantes casados hasta 1949 ha dado excelentes profesionales, académicos e incluso algunos líderes políticos que han hecho grandes aportes a la sociedad dominicana, más como dominicanos que como chinos”, dijo Rosa Ng al LISTÍN DIARIO.

Pero también hubo héroes como Rafael Chu Lagares, nacido en Restauración, el 23 de julio de 1945, que vivió junto a su familia en la calle Vicente Celestino Duarte, a poca distancia  de donde dio su vida por el país, veinte años más tarde, peleando junto a las tropas constitucionalistas durante la ocupación norteamericana. El hijo de Alfonso Chu, inmigrante chino, y de la dominicana Carmen Lagares, murió a los 19 años.

Otro caso poco conocido, y que recupera la historiadora Mu-Kien Sang Ben, es el de Rafael Leo, director de una revista, y de Sam Ng, apresados y el primero desaparecido y asesinado durante el régimen de Trujillo, aunque la colonia responsabilizó del hecho al entonces embajador chino en el país, Li Chiao, por supuestas desavenencias, acusación que le costaría el puesto a la larga.

Más allá de episodios condenables como el de Chu, “la colonia china ha crecido y ha diversificado sus lazos parentales y sociales. Las nuevas generaciones, con sus rostros redondeados son sólo una evidencia de su ascendencia, pero se han integrado a la sociedad”, comentó Sang.

Evolución

La historiadora ostenta uno de los apellidos más comunes de origen chino en el país, pero “nada es confiable con los apellidos”, como ella misma dice.

Wilson Ho, presidente de la Asociación de las Familias Joa, Lai y Kong, conocida como Sam Yick Tong (“Organización de Tres Familias” en español) explicó a LISTÍN DIARIO que su propio apellido evolucionó de “Joa” a “Ho” y luego a “He” (primera, segunda y tercera generación).

Así, el apellido Chong, de hace 100 años, derivó en el país en la voz “Ng”, entre 1930 y 1940, y posteriormente en Wu (mandarín oficial); igual que el de uno de los chinos más longevos en República Dominicana, don Ángel Cheaz, cuyo apellido proviene de Zheng/Ches (Chiá, Chez, Xie), o el de otros representantes de la colonia como los Fung (Feng) y los Sang (Sen), que están además entre las familias más viejas de la colonia. 

Ho, que llegó en 1963 aunque la presencia de su familia se remonta a 1938 cuando lo hizo su abuelo, sabe que los últimos apellidos proceden de la unificación del idioma durante la revolución de Mao, tanto como que “Den Xiaoping, (el emprendedor de las reformas económicas de liberalización de la economía socialista) abrió las puertas a la migración”.

Fue en esos años, entre 1978 y 1986, en que, como dice Sang Ben, “el país vivió un boom desconocido de migrantes chinos que solicitaban vivir en República Dominicana”, sobre todo durante el gobierno de Antonio Guzmán, que dio origen a cuestionamientos del Poder Ejecutivo y a investigaciones y denuncias como la que decía que el gobierno dominicano exigía a los chinos que solicitaban naturalizarse, la compra de un bono diez mil pesos de la serie “Huracán David”, que en 1979 causó estragos en el país.

En “La diáspora China en el Caribe. El caso de la República Dominicana 1961-2000”, una conferencia dictada por Sang hace dos años, la experta dijo que “se habló de una mafia mixta, de dominicanos y chinos, que estaba traficando con la entrada ilegal de chinos que obtenían la nacionalidad dominicana para seguir hacia Estados Unidos”.

“Tan lejos llegó la situación que en octubre de 1985, el consultor jurídico del Ejecutivo, Enmanuel Esquea Guerrero, anunció que el gobierno no nacionalizaría a más chinos. Afirmaba que la corruptela, que había comenzado en 1977 y que terminado en 1982, cobraba hasta 50,000 dólares por gestionarle la nacionalidad”, agregó la investigadora.

Una década después, en 1994, las autoridades interceptaron a 25 inmigrantes chinos ilegales y días después clausura un hotel en la capital y detiene a Yon Tang Ng, acusado de pertenecer a una red de tráfico de ilegales chinos a Estados Unidos, en momentos en que 147 chinos ya habían sido repatriados y más de cien estaban escondidos en diferentes puntos del país según el entonces director de Migración, Vitelio Mejía.

La embajada de Taiwán, dijo entonces que una red que traficaba con indocumentados chinos los introducía a Santo Domingo procedentes de la provincia de Fukien, en China Popular, tras obtener visados dominicanos legales como turistas en Hong Kong, cobrándoles entre 25,000 y 35,000 dólares por cada viaje.

Al año siguiente, en 1995, Beijing confirmó que el consulado general de República Dominicana en Hong Kong estaba siendo investigado por ser sospechoso de estar implicado en un caso de corrupción, y en 1996, el 19 febrero, 39 chinos indocumentados, quince menores, fueron recluidos en Najayo tras haber sido capturados en el mar Caribe. Llegaron a República Dominicana a través de Haití, en un trayecto que incluyó a Hong Kong, París y Amsterdam.

Fueron los casos más sonados de tráfico de ilegales hasta el del diputado Radhamés Ramos García, detenido en La Vega el 13 de enero del 2005 acusado de tráfico de ciudadanos asiáticos en 2002, entre ellos chinos, a través de Haití, y el de Hai/Nai Ling Wu, de 20 años, quien el año pasado fue liberada de un “picapollo” del que supuestamente no se le permitía salir y donde era torturada.

LISTÍN DIARIO solicitó a la Dirección General de Migración información reciente sobre migración china a República Dominicana, pero una semana después no había obtenido respuesta. En la Policía Nacional, LISTÍN no halló ningún dato relevante que involucre a la comunidad china en los últimos meses.

El tráfico de ilegales está asociado también a la famosa mafia china, pero Rosa Ng, representante comercial dominicana en Beijing, dijo que es probable que algunos pocos eventos de muertes o de tráfico tengan que ver con el crimen organizado a través y desde otros países, y aseguró que su gestión se ha esforzado por contribuir a transparentar el proceso migratorio chino hacia nuestro  país, especialmente en lo concerniente a la  reunificación familiar.

Ho, otro destacado representante de la colonia, comentó que en ciudades grandes como Nueva York hay más probabilidad de la existencia de la mafia china que en comunidades pequeñas como la República Dominicana.

“En los lugares grandes se junta lo bueno, lo malo y lo peor. Aquí es más tranquilo comparado con otros países”, afirmó Ho, aunque agregó que “últimamente hubo algún intento, pero (la mafia) no pudo penetrar (en la colonia)”.

Lo mismo dice Su King Fung, el presidente de la organización que agrupa a las principales familias y empresas chinas, y que él define como una entidad creada para defender los intereses de la colonia china en el país (la mayoría no está agrupada) dentro del marco de la ley, buscar la unidad de sus miembros y promover la cultura y mantener las fiestas y tradiciones chinas.

Como en la Escuela China en la que se forman los nuevos chino-dominicanos, que surgió en 1963 cuando tenía una sola maestra (hoy tiene seis) y funcionaba en la avenida Duarte No. 13.

Rubén Lu, secretario del Centro de la Colonia China Inc., explicó a LISTÍN DIARIO que la comunidad compró parte del terreno para la escuela en 1972, y que ya para 1974 tenía seis cursos de diferentes grados y al menos 76 estudiantes. Tras algunos problemas en los años siguientes y la formación de un consejo de administración, recibió un impulso a partir del 2008 cuando empezó a recuperarse.

Pero además de la escuela del ensanche Luperón, hay otro Colegio Chino, ubicado detrás del Ministerio de las Fuerzas Armadas, donde 150 niños chinos, taiwaneses y dominicanos estudian bajo las instrucciones de la profesora Wendy Chang y el auspicio de la Embajada de Taiwán.

El interés por aprender mandarín se extiende hasta la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a cuya Escuela de Idiomas acuden en la actualidad 45 estudiantes y se han graduado 25 desde hace nueve años, según el director del centro de enseñanza, Ramiro Rodríguez. Y también al lejano Taiwán, donde funciona un programa para estudiar mandarín en grado, maestría y doctorado, en coordinación con el Despacho de la Primera Dama, que ha beneficiado a más de 1,500 dominicanos de acuerdo la delegación diplomática.

Ya sea con el mandarín o las pulperías (que derivaron en supermercados) y el horario corrido cuya implementación en el país es atribuida a la colonia china, o por sus aportes a la gastronomía como los chicharrones de pollo que según Rosa Ng fueron inventados por el cocinero Felipe Chez, y popularizado en los restaurantes chinos, la cultura de esta comunidad ha logrado integrarse plenamente a la dominicana y se ha convertido en un referente obligado en el país, tanto por la inagotable laboriosidad de su gente como por la extraordinaria riqueza de sus costumbres.

Colaboraron con este reportaje
los periodistas Bethania Apolinar
y Ramón Urbáez.

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LOS “CHINOS DE BONAO”

La referencia a los “chinos de Bonao”, según Rosa Ng, activa integrante de la comunidad dominico-china y actual representante comercial dominicana en Beijing, deriva de la famosa frase “Eso lo saben hasta los chinos de Bonao”, que se utiliza para referirse a algún hecho o situación que es conocido por todos, pero que alguien se empeña en ocultarlo o negarlo.

Ng dice que en una esquina del parque principal de Bonao, se encontraba el restaurante de la familia Sang, cuyo jefe estaba asociado a otras dos familias, Lee y Lung, adonde llegaban siempre funcionarios del gobierno de Trujillo que debían hacer una parada obligada en esa ciudad, en la ruta Norte-Sur y viceversa camino a Santiago de los Caballeros.


“En consecuencia, los dueños se enteraban de las primicias que los funcionarios comentaban mientras estaban en el restaurante. Y para evitarse problemas, los chinos del local mantenían un firme sigilo acerca de lo escuchado, razón por lo cual, cada vez que les preguntaban algo, ellos respondían que no sabían nada cuando en realidad lo sabían todo”, dijo Ng Báez.

domingo, 2 de marzo de 2014

La colonia China prepara su censo

Avenida Benito González, una de las más importantes arterias que atraviesan el Barrio Chino de Santo Domingo con los principales supermercados de la comunidad.

La Comunidad china busca saber cuántos miembros tiene, dónde se ubican y a qué se dedican


Javier Valdivia

Se embarcó en Hong Kong tras dejar su pequeña aldea en el sur de China y bordeó las peligrosas aguas del archipiélago japonés pasando por Yokohama. Navegó también la inmensidad del Pacífico en un barco que sólo pudo atracar en Vancouver, ayudado por otras naves que entonces hacían las veces de faros para iluminar las costas completamente cerradas por la neblina.
Luego remontó Canadá en tren, de extremo a extremo, a través de montañas agrestes y picos nevados, hasta llegar a Montreal y poco después a Nueva York, en EEUU, donde permaneció varios días escondido, a la espera de otro barco que lo llevaría primero a Puerto Rico y luego por fin a su destino.
“Llegué a Santo Domingo cuando todavía no había muelle y unos botes recogían a los pasajeros en la costa”, recuerda claramente Ángel Cheaz, como si fuera hoy aquel remoto día de octubre de 1936 cuando arribó a República Dominicana, al mes y medio de iniciada su increíble travesía. Tenía sólo 10 años.
Como don Ángel, uno de los inmigrantes chinos vivos más longevos del país (tiene actualmente 87), cientos de miles de sus compatriotas surcaron las aguas del océano Pacífico, por la ruta que se hacía en esa época, o llegaron por otros medios hasta nuestras días, en alguna de las cinco grandes oleadas migratorias que sentaron los cimientos de la actual colonia china.
Don Ángel Cheaz, primer ingeniero arquitecto chino en la República Dominicana. Llegó con apenas diez años en el 1936 lo que lo convierte en el chino con mayor tiempo radicado en  el país dominicano.

Descontando a la partida de trabajadores chinos que llegaron en 1860, y a pequeños grupos que lo hicieron entre ese año y los primeros años del siglo XX, fue recién en la década del 20 cuando el primer grueso de inmigrantes procedentes de la lejana China empezó a asentarse en el país, según las investigaciones de la historiadora dominica Mu-Kien Adriana Sang Ben.
El rápido crecimiento consta en el censo de 1920 que establece la presencia de 255 chinos, “todos varones”, y testimonios como el del propio Ángel Cheaz, que asegura que al momento de su llegada había aproximadamente entre 2,000 y 3,000 paisanos suyos afincados en todo el territorio dominicano.
Ahora, a poco de cumplir un siglo de la primera gran migración, la colonia china quiere saber con exactitud cuántos son, dónde están y a qué se dedican los integrantes de una comunidad que ve crecer actualmente a la cuarta generación de chinos nacidos en República Dominicana.
“Vamos a hacer el censo para tener cifras correctas… para contestar claramente”, dijo a LISTÍN DIARIO Su King Fung, actual presidente del Centro de la Colonia China Inc., la entidad que agrupa a las principales asociaciones familiares y empresariales chinas del país.
Fung explicó que el censo, que incluirá a personas, empresas y negocios, se llevará a cabo a partir del próximo mes de marzo, después de la Fiesta de Primavera con la que la colonia celebró el Año Nuevo del Caballo, el pasado 9 de febrero.
El presidente de la colonia china agregó que la intención es ser lo más exactos posible en el proceso que no debe tardar más de tres meses, y que requerirá la búsqueda de datos en la Dirección General de Migración, Pasaportes y el Ministerio de Interior y Policía, entre otros organismos de la administración pública.
El censo es el primero que se realiza después de 1960, cuando se registraron apenas 600 ciudadanos chinos.
Sin embargo, Fung y otros representantes de la comunidad china en el país como Rosa Ng Báez, representante comercial dominicana en la República Popular China, y Wilson Ho, presidente de la Asociación de las Familias Joa, Lai y Kong, conocida como Sam Yick Tong (“Organización de Tres Familias” en español), estiman que en la actualidad la colonia tiene entre 20,000 y 30,000 integrantes (chinos de origen) y hasta 60,000 si se cuentan a los descendientes de los primeros.
Por número de integrantes (a manera de indicador y tomando en cuenta que no todos los inmigrantes chinos están asociados), la familia Ng (Wu) es la más numerosa de toda la colonia china en República Dominicana (entre 8,000 y 10,000 personas), seguida por la familia Joa (Ho/He) (hasta 1,300 integrantes), y la familia Fung, con un millar de personas.

Celebración del Año del Caballo de Madera 2014 en el Barrio Chino de Santo Domingo.

Encuesta

Pero la Encuesta Nacional de Emigrantes ENI-2012 establece que la comunidad china es la quinta más importante del país, con 3,643 personas, eso sí, el doble que en los censos nacionales de 1981 y 2002, cuando la colonia apenas varió de 1,193 a 1,19 2chinos registrados.
La diferencia entre los cálculos oficiales y los de la colonia china se podría deber, como comentó Ng a LISTÍN DIARIO, a que la mayoría de los chinos que llegaron al país a principios y mitad del siglo pasado se naturalizaron dominicanos.
En “Movimientos migratorios desde y hacia República Dominicana” (Tomo II, mayo 2011), Francisco Cáceres, Francisco Báez y César Caamaño, para un estudio del Fondo para el Fomento de la Investigación Económica y Social (FIES), comentaron que “si se toman en cuenta las limitaciones de los censos en cuanto a la mediación de la inmigración, podría tenerse certeza de que las cifras (precedentes) subestiman de manera sustancial el número de nacionales de otros países residiendo en República Dominicana”.
Otros expertos, Irma Nicasio R. y Odalis G. Pérez, en “Migraciones, identidades y cultura en República Dominicana” (Santo Domingo 2007), también establecieron que si se usa el volumen poblacional en función del año de llegada al país como indicador de la intensidad de las corrientes migratorias, la comunidad china responde a un patrón en particular: “no parece haber crecido durante las últimas décadas, pero su corriente migratoria mantiene un flujo periódico que le permite renovarse con el tiempo”.
El estudio destacaba que hacia el 2002, según el VIII Censo Nacional de Población y Vivienda, la comunidad china era la que presentaba el mayor grado de concentración de sus integrantes en Santo Domingo con el 78%, y los de menor presencia en el Suroeste (4%) y los segundos con menor presencia en el Cibao (17%), lo que podía “estar relacionado con el hecho de que los chinos se insertan fundamentalmente en actividades económicas relacionadas con el comercio”.
“Los entrevistados señalan fundamentalmente motivos económicos y familiares para salir de China y radicarse en República Dominicana.
Los inmigrantes chinos, aún con la lejanía territorial (también) mantienen vinculaciones frecuentes con sus parientes en China. (Y) en proporción importante, los inmigrantes chinos entrevistados tiene la nacionalidad dominicana y de estos, un gran número tiene la doble nacionalidad. Pero pocos han ejercido su derecho al voto”, indicaron Nicasio y Pérez en su investigación.

Pero existen otros antecedentes, incluso más antiguos.

Los historiadores José Chez Checo y Sang Ben, en “Historia de la migración china en República Dominicana”, recopilan valiosa información como la del censo de 1893 que revela la presencia de siete chinos en la ciudad de Santiago, y de 32 en Santo Domingo hacia 1910.
Chez y Sang, ambos de ascendencia china, también ubican por registros históricos y documentales a varios chinos en Puerto Plata, procedentes de Nueva York, en 1918; a 64 instalados en el perímetro urbano de la capital según el censo de 1919, y un número indeterminado de solicitudes de ingreso al país de inmigrantes chinos procedentes de Jamaica, en 1920, aunque el “contingente migratorio más importante entró en los primeros cuatro años de la ocupación norteamericana”.

Adaptación

En esos años, el padre de Ángel Cheaz, el inmigrante de ahora 87 años, ya había sido dueño de una lavandería en República Dominicana y había vuelto a su villa cerca de Cantón, en China, donde decidió que su hijo debía volver a Santo Domingo, haciéndolo acompañar por un amigo suyo, Alejandro Leo, también chino, que vivía en Barahona.
“Quedé sorprendido y sufrí muchos cambios: el sol candente del Caribe al que no estaba acostumbrado, la temperatura diferente a la de mi villa. Me enfermé los primeros meses”, dijo don Ángel a LISTÍN DIARIO.
Tras llegar a la capital dominicana, el pequeño viajero fue llevado a San Pedro de Macorís, alfabetizado junto a otros seis niños, y matriculado en la escuela donde hizo la primaria y los dos bachilleratos, el de ciencias exactas y el de humanidades, para instalarse en la capital en 1947 y convertirse en el primer chino graduado en la Universidad de Santo Domingo nueve años más tarde.

“(Adaptarse) era muy difícil para un inmigrante, primero por el idioma, el gusto culinario, la costumbre y la idiosincrasia (locales)”, señaló sin titubear un instante este inmigrante que llegó para quedarse e iniciar una larga descendencia de dominico-chinos (cuatro hijos y siete nietos “dispersos por el mundo”, como él mismo dice) con su esposa, doña Hegla Peláez, con quien se casó en 1959. 


Hoy día, los chinos tienen su propio mercado cada domingo en el Paseo de la Duarte dentro del Barrio Chino.



EL BARRIO CHINO COSTO 65 MILLONES DE PESOS PERO A LOS DOMINICANOS NOS DIJERON QUE FUERON 267 MILLONES

El Barrio Chino de Santo Domingo, que fue inaugurado el 18 de abril del 2008, no fue construido a un costo de 267 millones de pesos como publicó LISTÍN DIARIO esta semana en una serie de reportajes titulada “La Colonia China en RD”.

La cifra que publicó el LISTÍN está basada en declaraciones del entonces secretario de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, pero la promotora de la construcción del monumento, Rosa Ng, aclaró este jueves que el costo de la obra fue de 65 millones de pesos, de los cuales el gobierno aún adeuda a la Fundación Flor Para Todos, que participó en el proyecto, 5.5 millones de pesos enviados a deuda publica por el Ing. Díaz Rua.


Ng Báez también comentó que la construcción del Barrio Chino se inició con apenas 3.5 millones de pesos reunidos por la comunidad china en el país, 1,5 millones de los cuales fueron puestos a título personal por la actual representante comercial dominicana en la República Popular China, para poder dar comienzo a la obra. Uno de los portones fue construido solo con el aporte de la Colonia China, la Oficina de China Popular, Taiwán, la Fundacion Flor para Todos y otras asociaciones.


“Con el Barrio Chino hemos creado un puente multicultural entre China y Republica Dominicana para beneficio mutuo. Falta que también se constituya un verdadero nicho para la atracción del turismo chino a nuestro país, para lo cual se requiere del cuidado y la atención de las autoridades correspondientes”, dijo Ng a LISTÍN DIARIO durante la fase de investigación de la serie de reportajes.