lunes, 3 de marzo de 2014

La colonia china preserva su cultura



Las niñas juegan en la Escuela China de Santo Domingo, ubicada en el ensanche Luperón.


LA COMUNIDAD CHINA EN RD


Por Javier Valdivia
Santo Domingo

A las 9:00 de la mañana, sentada a la entrada del local, Wu Yuexian vigila, atenta y silenciosa, a cada niño que llega a las clases de los sábados, algunos soñolientos mientras la mañana también se despereza y sólo pocos vehículos se oyen pasar por la calle Josefa Brea del ensanche Luperón.

Wu, de 67 años, no habla español y parece algo severa. Pero sonríe cuando muestra orgullosa sus aportes al lugar: inscripciones en el patio para inculcar valores y recomendaciones a los padres para mejorar la enseñanza en la Escuela China de Santo Domingo, donde poco más de un centenar de niños chinos aprende el mandarín que trajeron sus abuelos tres y cuatro generaciones anteriores.

“La educación (china) es muy diferente. Con demasiadas vacaciones (en el sistema dominicano), los chicos no pueden aprender tanto”, dice Wu, que tiene una experiencia de más de treinta años como maestra en China, de donde llegó al país en el 2006.


Encuentro: De izquierda a derecha María de Hou, el embajador de Taiwán Ping-fu Hou, el presidente del Centro de la Colonia China Inc., Su King Fung; el representante comercial de la República Popular China en República Dominicana, Gao Shoujian; la representante comercial dominicana en Beijing, Rosa Ng Báez, y el presidente de la Asociación Sam Yick Tong, Wilson Ho. 3) Estudios. La historiadora Mu-Kien Sang Ben. 4) Cultura. Dragón chino en la fiesta de Año Nuevo. 5 y 6) Aporte. Rubén Lu, secretario del Centro de la Colonia China y Wu Yuexian, maestra de la Escuela China. 7) Legado. Don Ángel Cheaz, uno de los fundadores de la comunidad chino-dominicana.


Ciento cincuenta años después de la llegada de los primeros chinos a República Dominicana, y de las siguientes olas migratorias a lo largo del siglo XX, es aquí donde los descendientes de una cultura milenaria se reencuentran con sus orígenes, pero comparten ese legado con una sociedad a la que están completamente integrados.

“La conjunción de mis genes orientales con el dominicano ha resultado en un complemento que me ha permitido equilibrar lo extrovertido del Caribe con lo introvertido del oriental, produciendo un resultado más equilibrado del carácter y de la personalidad”, dice Haivanjoe Ng Cortiñas, quien junto a Siquio Ng de la Rosa, es uno de los dos políticos dominicanos de ascendencia china.

“Para mí eso ha sido una bendición, el que se haya mezclado lo mejor de los rasgos de ambas nacionalidades”, dijo Ng a LISTÍN DIARIO.

Hijo de don Manuel Ng, nacido en la provincia china de Cantón, Haivanjoe Ng, desde la muerte de su padre en 1971, perdió contacto con su familia debido a que el único familiar directo también murió más o menos por la misma fecha.

De aquella generación pocos quedan con vida, incluyendo a don Ángel Cheaz, el primer chino graduado en una universidad dominicana, hoy de 87 años; y don Gilberto Yip, de 88.

“Nuestros viejitos se nos van muriendo y pasan a ser parte de nuestra historia”, dice Rosa Ng, economista y destacada integrante de la comunidad chino-dominicana, que recuerda las recientes muertes de don Misu Joa, “el alma del Barrio Chino” que partió con más de 80 años, y la de don Richard Hsu, el empresario que jugó un gran papel de intermediario entre taiwaneses y cantoneses, desaparecido el año pasado a la edad de 96 años.

El final del camino

Los chinos que se quedan a morir aquí son enterrados en panteones familiares y tradicionales como los que existen en el cementerio Cristo Redentor, al norte de la capital, aunque el primero fue fundado en 1968 en la avenida Máximo Gómez.

Los que regresan, siguiendo el viejo adagio chino: “Las hojas deben volver a su propia tierra o a sus raíces”, y que en mandarín se pronuncia “Luo Ye Gui Gen”, normalmente se van después de ciertas edades cuando saben que les llegará la muerte.

Su King Fung, que vino al país en 1965 y es ahora presidente del Centro de la Colonia China Inc., cree que deben quedar apenas unos 1,000 chinos de las primeras migraciones, de los 20,000 a 30,000 chinos que viven actualmente en el país que no nacieron aquí (un censo determinará la cantidad exacta), y que componen la comunidad dominico-china de unos 60,000 integrantes (2.5 miembros por cada familia para fines de proyección) si se suma a sus descendientes.

La mayoría de esos inmigrantes (aproximadamente el 93.4%) proviene de Guangdong (antes Cantón), otro 3.5% de Taiwán, 2% de Fujian, 1% de Zhejiang y 0.1% de Beijing y Shangai, según Wilson Ho, asesor del Centro de la Colonia China, la entidad que agrupa a las principales asociaciones familiares, una vieja tradición que la comunidad conserva en República Dominicana.

Los hijos de esos aventureros y emprendedores son hoy gente reconocida en el país. Además de los antes nombrados, también figuran el prominente médico y filántropo Ángel Chan Aquino, los historiadores Mu-Kien Adriana Sang Ben y José Chez Checho; la economista y diplomática Rosa Ng Báez, el investigador y catedrático Tony Lilong Larrauri, el cineasta Claudio Chea, la educadora Clara Joa, y el economista y ex funcionario Miguel Sang Ben. Y muchos más.

“El colectivo de descendientes de los primeros chinos inmigrantes casados hasta 1949 ha dado excelentes profesionales, académicos e incluso algunos líderes políticos que han hecho grandes aportes a la sociedad dominicana, más como dominicanos que como chinos”, dijo Rosa Ng al LISTÍN DIARIO.

Pero también hubo héroes como Rafael Chu Lagares, nacido en Restauración, el 23 de julio de 1945, que vivió junto a su familia en la calle Vicente Celestino Duarte, a poca distancia  de donde dio su vida por el país, veinte años más tarde, peleando junto a las tropas constitucionalistas durante la ocupación norteamericana. El hijo de Alfonso Chu, inmigrante chino, y de la dominicana Carmen Lagares, murió a los 19 años.

Otro caso poco conocido, y que recupera la historiadora Mu-Kien Sang Ben, es el de Rafael Leo, director de una revista, y de Sam Ng, apresados y el primero desaparecido y asesinado durante el régimen de Trujillo, aunque la colonia responsabilizó del hecho al entonces embajador chino en el país, Li Chiao, por supuestas desavenencias, acusación que le costaría el puesto a la larga.

Más allá de episodios condenables como el de Chu, “la colonia china ha crecido y ha diversificado sus lazos parentales y sociales. Las nuevas generaciones, con sus rostros redondeados son sólo una evidencia de su ascendencia, pero se han integrado a la sociedad”, comentó Sang.

Evolución

La historiadora ostenta uno de los apellidos más comunes de origen chino en el país, pero “nada es confiable con los apellidos”, como ella misma dice.

Wilson Ho, presidente de la Asociación de las Familias Joa, Lai y Kong, conocida como Sam Yick Tong (“Organización de Tres Familias” en español) explicó a LISTÍN DIARIO que su propio apellido evolucionó de “Joa” a “Ho” y luego a “He” (primera, segunda y tercera generación).

Así, el apellido Chong, de hace 100 años, derivó en el país en la voz “Ng”, entre 1930 y 1940, y posteriormente en Wu (mandarín oficial); igual que el de uno de los chinos más longevos en República Dominicana, don Ángel Cheaz, cuyo apellido proviene de Zheng/Ches (Chiá, Chez, Xie), o el de otros representantes de la colonia como los Fung (Feng) y los Sang (Sen), que están además entre las familias más viejas de la colonia. 

Ho, que llegó en 1963 aunque la presencia de su familia se remonta a 1938 cuando lo hizo su abuelo, sabe que los últimos apellidos proceden de la unificación del idioma durante la revolución de Mao, tanto como que “Den Xiaoping, (el emprendedor de las reformas económicas de liberalización de la economía socialista) abrió las puertas a la migración”.

Fue en esos años, entre 1978 y 1986, en que, como dice Sang Ben, “el país vivió un boom desconocido de migrantes chinos que solicitaban vivir en República Dominicana”, sobre todo durante el gobierno de Antonio Guzmán, que dio origen a cuestionamientos del Poder Ejecutivo y a investigaciones y denuncias como la que decía que el gobierno dominicano exigía a los chinos que solicitaban naturalizarse, la compra de un bono diez mil pesos de la serie “Huracán David”, que en 1979 causó estragos en el país.

En “La diáspora China en el Caribe. El caso de la República Dominicana 1961-2000”, una conferencia dictada por Sang hace dos años, la experta dijo que “se habló de una mafia mixta, de dominicanos y chinos, que estaba traficando con la entrada ilegal de chinos que obtenían la nacionalidad dominicana para seguir hacia Estados Unidos”.

“Tan lejos llegó la situación que en octubre de 1985, el consultor jurídico del Ejecutivo, Enmanuel Esquea Guerrero, anunció que el gobierno no nacionalizaría a más chinos. Afirmaba que la corruptela, que había comenzado en 1977 y que terminado en 1982, cobraba hasta 50,000 dólares por gestionarle la nacionalidad”, agregó la investigadora.

Una década después, en 1994, las autoridades interceptaron a 25 inmigrantes chinos ilegales y días después clausura un hotel en la capital y detiene a Yon Tang Ng, acusado de pertenecer a una red de tráfico de ilegales chinos a Estados Unidos, en momentos en que 147 chinos ya habían sido repatriados y más de cien estaban escondidos en diferentes puntos del país según el entonces director de Migración, Vitelio Mejía.

La embajada de Taiwán, dijo entonces que una red que traficaba con indocumentados chinos los introducía a Santo Domingo procedentes de la provincia de Fukien, en China Popular, tras obtener visados dominicanos legales como turistas en Hong Kong, cobrándoles entre 25,000 y 35,000 dólares por cada viaje.

Al año siguiente, en 1995, Beijing confirmó que el consulado general de República Dominicana en Hong Kong estaba siendo investigado por ser sospechoso de estar implicado en un caso de corrupción, y en 1996, el 19 febrero, 39 chinos indocumentados, quince menores, fueron recluidos en Najayo tras haber sido capturados en el mar Caribe. Llegaron a República Dominicana a través de Haití, en un trayecto que incluyó a Hong Kong, París y Amsterdam.

Fueron los casos más sonados de tráfico de ilegales hasta el del diputado Radhamés Ramos García, detenido en La Vega el 13 de enero del 2005 acusado de tráfico de ciudadanos asiáticos en 2002, entre ellos chinos, a través de Haití, y el de Hai/Nai Ling Wu, de 20 años, quien el año pasado fue liberada de un “picapollo” del que supuestamente no se le permitía salir y donde era torturada.

LISTÍN DIARIO solicitó a la Dirección General de Migración información reciente sobre migración china a República Dominicana, pero una semana después no había obtenido respuesta. En la Policía Nacional, LISTÍN no halló ningún dato relevante que involucre a la comunidad china en los últimos meses.

El tráfico de ilegales está asociado también a la famosa mafia china, pero Rosa Ng, representante comercial dominicana en Beijing, dijo que es probable que algunos pocos eventos de muertes o de tráfico tengan que ver con el crimen organizado a través y desde otros países, y aseguró que su gestión se ha esforzado por contribuir a transparentar el proceso migratorio chino hacia nuestro  país, especialmente en lo concerniente a la  reunificación familiar.

Ho, otro destacado representante de la colonia, comentó que en ciudades grandes como Nueva York hay más probabilidad de la existencia de la mafia china que en comunidades pequeñas como la República Dominicana.

“En los lugares grandes se junta lo bueno, lo malo y lo peor. Aquí es más tranquilo comparado con otros países”, afirmó Ho, aunque agregó que “últimamente hubo algún intento, pero (la mafia) no pudo penetrar (en la colonia)”.

Lo mismo dice Su King Fung, el presidente de la organización que agrupa a las principales familias y empresas chinas, y que él define como una entidad creada para defender los intereses de la colonia china en el país (la mayoría no está agrupada) dentro del marco de la ley, buscar la unidad de sus miembros y promover la cultura y mantener las fiestas y tradiciones chinas.

Como en la Escuela China en la que se forman los nuevos chino-dominicanos, que surgió en 1963 cuando tenía una sola maestra (hoy tiene seis) y funcionaba en la avenida Duarte No. 13.

Rubén Lu, secretario del Centro de la Colonia China Inc., explicó a LISTÍN DIARIO que la comunidad compró parte del terreno para la escuela en 1972, y que ya para 1974 tenía seis cursos de diferentes grados y al menos 76 estudiantes. Tras algunos problemas en los años siguientes y la formación de un consejo de administración, recibió un impulso a partir del 2008 cuando empezó a recuperarse.

Pero además de la escuela del ensanche Luperón, hay otro Colegio Chino, ubicado detrás del Ministerio de las Fuerzas Armadas, donde 150 niños chinos, taiwaneses y dominicanos estudian bajo las instrucciones de la profesora Wendy Chang y el auspicio de la Embajada de Taiwán.

El interés por aprender mandarín se extiende hasta la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a cuya Escuela de Idiomas acuden en la actualidad 45 estudiantes y se han graduado 25 desde hace nueve años, según el director del centro de enseñanza, Ramiro Rodríguez. Y también al lejano Taiwán, donde funciona un programa para estudiar mandarín en grado, maestría y doctorado, en coordinación con el Despacho de la Primera Dama, que ha beneficiado a más de 1,500 dominicanos de acuerdo la delegación diplomática.

Ya sea con el mandarín o las pulperías (que derivaron en supermercados) y el horario corrido cuya implementación en el país es atribuida a la colonia china, o por sus aportes a la gastronomía como los chicharrones de pollo que según Rosa Ng fueron inventados por el cocinero Felipe Chez, y popularizado en los restaurantes chinos, la cultura de esta comunidad ha logrado integrarse plenamente a la dominicana y se ha convertido en un referente obligado en el país, tanto por la inagotable laboriosidad de su gente como por la extraordinaria riqueza de sus costumbres.

Colaboraron con este reportaje
los periodistas Bethania Apolinar
y Ramón Urbáez.

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LOS “CHINOS DE BONAO”

La referencia a los “chinos de Bonao”, según Rosa Ng, activa integrante de la comunidad dominico-china y actual representante comercial dominicana en Beijing, deriva de la famosa frase “Eso lo saben hasta los chinos de Bonao”, que se utiliza para referirse a algún hecho o situación que es conocido por todos, pero que alguien se empeña en ocultarlo o negarlo.

Ng dice que en una esquina del parque principal de Bonao, se encontraba el restaurante de la familia Sang, cuyo jefe estaba asociado a otras dos familias, Lee y Lung, adonde llegaban siempre funcionarios del gobierno de Trujillo que debían hacer una parada obligada en esa ciudad, en la ruta Norte-Sur y viceversa camino a Santiago de los Caballeros.


“En consecuencia, los dueños se enteraban de las primicias que los funcionarios comentaban mientras estaban en el restaurante. Y para evitarse problemas, los chinos del local mantenían un firme sigilo acerca de lo escuchado, razón por lo cual, cada vez que les preguntaban algo, ellos respondían que no sabían nada cuando en realidad lo sabían todo”, dijo Ng Báez.

domingo, 2 de marzo de 2014

La colonia China prepara su censo

Avenida Benito González, una de las más importantes arterias que atraviesan el Barrio Chino de Santo Domingo con los principales supermercados de la comunidad.

La Comunidad china busca saber cuántos miembros tiene, dónde se ubican y a qué se dedican


Javier Valdivia

Se embarcó en Hong Kong tras dejar su pequeña aldea en el sur de China y bordeó las peligrosas aguas del archipiélago japonés pasando por Yokohama. Navegó también la inmensidad del Pacífico en un barco que sólo pudo atracar en Vancouver, ayudado por otras naves que entonces hacían las veces de faros para iluminar las costas completamente cerradas por la neblina.
Luego remontó Canadá en tren, de extremo a extremo, a través de montañas agrestes y picos nevados, hasta llegar a Montreal y poco después a Nueva York, en EEUU, donde permaneció varios días escondido, a la espera de otro barco que lo llevaría primero a Puerto Rico y luego por fin a su destino.
“Llegué a Santo Domingo cuando todavía no había muelle y unos botes recogían a los pasajeros en la costa”, recuerda claramente Ángel Cheaz, como si fuera hoy aquel remoto día de octubre de 1936 cuando arribó a República Dominicana, al mes y medio de iniciada su increíble travesía. Tenía sólo 10 años.
Como don Ángel, uno de los inmigrantes chinos vivos más longevos del país (tiene actualmente 87), cientos de miles de sus compatriotas surcaron las aguas del océano Pacífico, por la ruta que se hacía en esa época, o llegaron por otros medios hasta nuestras días, en alguna de las cinco grandes oleadas migratorias que sentaron los cimientos de la actual colonia china.
Don Ángel Cheaz, primer ingeniero arquitecto chino en la República Dominicana. Llegó con apenas diez años en el 1936 lo que lo convierte en el chino con mayor tiempo radicado en  el país dominicano.

Descontando a la partida de trabajadores chinos que llegaron en 1860, y a pequeños grupos que lo hicieron entre ese año y los primeros años del siglo XX, fue recién en la década del 20 cuando el primer grueso de inmigrantes procedentes de la lejana China empezó a asentarse en el país, según las investigaciones de la historiadora dominica Mu-Kien Adriana Sang Ben.
El rápido crecimiento consta en el censo de 1920 que establece la presencia de 255 chinos, “todos varones”, y testimonios como el del propio Ángel Cheaz, que asegura que al momento de su llegada había aproximadamente entre 2,000 y 3,000 paisanos suyos afincados en todo el territorio dominicano.
Ahora, a poco de cumplir un siglo de la primera gran migración, la colonia china quiere saber con exactitud cuántos son, dónde están y a qué se dedican los integrantes de una comunidad que ve crecer actualmente a la cuarta generación de chinos nacidos en República Dominicana.
“Vamos a hacer el censo para tener cifras correctas… para contestar claramente”, dijo a LISTÍN DIARIO Su King Fung, actual presidente del Centro de la Colonia China Inc., la entidad que agrupa a las principales asociaciones familiares y empresariales chinas del país.
Fung explicó que el censo, que incluirá a personas, empresas y negocios, se llevará a cabo a partir del próximo mes de marzo, después de la Fiesta de Primavera con la que la colonia celebró el Año Nuevo del Caballo, el pasado 9 de febrero.
El presidente de la colonia china agregó que la intención es ser lo más exactos posible en el proceso que no debe tardar más de tres meses, y que requerirá la búsqueda de datos en la Dirección General de Migración, Pasaportes y el Ministerio de Interior y Policía, entre otros organismos de la administración pública.
El censo es el primero que se realiza después de 1960, cuando se registraron apenas 600 ciudadanos chinos.
Sin embargo, Fung y otros representantes de la comunidad china en el país como Rosa Ng Báez, representante comercial dominicana en la República Popular China, y Wilson Ho, presidente de la Asociación de las Familias Joa, Lai y Kong, conocida como Sam Yick Tong (“Organización de Tres Familias” en español), estiman que en la actualidad la colonia tiene entre 20,000 y 30,000 integrantes (chinos de origen) y hasta 60,000 si se cuentan a los descendientes de los primeros.
Por número de integrantes (a manera de indicador y tomando en cuenta que no todos los inmigrantes chinos están asociados), la familia Ng (Wu) es la más numerosa de toda la colonia china en República Dominicana (entre 8,000 y 10,000 personas), seguida por la familia Joa (Ho/He) (hasta 1,300 integrantes), y la familia Fung, con un millar de personas.

Celebración del Año del Caballo de Madera 2014 en el Barrio Chino de Santo Domingo.

Encuesta

Pero la Encuesta Nacional de Emigrantes ENI-2012 establece que la comunidad china es la quinta más importante del país, con 3,643 personas, eso sí, el doble que en los censos nacionales de 1981 y 2002, cuando la colonia apenas varió de 1,193 a 1,19 2chinos registrados.
La diferencia entre los cálculos oficiales y los de la colonia china se podría deber, como comentó Ng a LISTÍN DIARIO, a que la mayoría de los chinos que llegaron al país a principios y mitad del siglo pasado se naturalizaron dominicanos.
En “Movimientos migratorios desde y hacia República Dominicana” (Tomo II, mayo 2011), Francisco Cáceres, Francisco Báez y César Caamaño, para un estudio del Fondo para el Fomento de la Investigación Económica y Social (FIES), comentaron que “si se toman en cuenta las limitaciones de los censos en cuanto a la mediación de la inmigración, podría tenerse certeza de que las cifras (precedentes) subestiman de manera sustancial el número de nacionales de otros países residiendo en República Dominicana”.
Otros expertos, Irma Nicasio R. y Odalis G. Pérez, en “Migraciones, identidades y cultura en República Dominicana” (Santo Domingo 2007), también establecieron que si se usa el volumen poblacional en función del año de llegada al país como indicador de la intensidad de las corrientes migratorias, la comunidad china responde a un patrón en particular: “no parece haber crecido durante las últimas décadas, pero su corriente migratoria mantiene un flujo periódico que le permite renovarse con el tiempo”.
El estudio destacaba que hacia el 2002, según el VIII Censo Nacional de Población y Vivienda, la comunidad china era la que presentaba el mayor grado de concentración de sus integrantes en Santo Domingo con el 78%, y los de menor presencia en el Suroeste (4%) y los segundos con menor presencia en el Cibao (17%), lo que podía “estar relacionado con el hecho de que los chinos se insertan fundamentalmente en actividades económicas relacionadas con el comercio”.
“Los entrevistados señalan fundamentalmente motivos económicos y familiares para salir de China y radicarse en República Dominicana.
Los inmigrantes chinos, aún con la lejanía territorial (también) mantienen vinculaciones frecuentes con sus parientes en China. (Y) en proporción importante, los inmigrantes chinos entrevistados tiene la nacionalidad dominicana y de estos, un gran número tiene la doble nacionalidad. Pero pocos han ejercido su derecho al voto”, indicaron Nicasio y Pérez en su investigación.

Pero existen otros antecedentes, incluso más antiguos.

Los historiadores José Chez Checo y Sang Ben, en “Historia de la migración china en República Dominicana”, recopilan valiosa información como la del censo de 1893 que revela la presencia de siete chinos en la ciudad de Santiago, y de 32 en Santo Domingo hacia 1910.
Chez y Sang, ambos de ascendencia china, también ubican por registros históricos y documentales a varios chinos en Puerto Plata, procedentes de Nueva York, en 1918; a 64 instalados en el perímetro urbano de la capital según el censo de 1919, y un número indeterminado de solicitudes de ingreso al país de inmigrantes chinos procedentes de Jamaica, en 1920, aunque el “contingente migratorio más importante entró en los primeros cuatro años de la ocupación norteamericana”.

Adaptación

En esos años, el padre de Ángel Cheaz, el inmigrante de ahora 87 años, ya había sido dueño de una lavandería en República Dominicana y había vuelto a su villa cerca de Cantón, en China, donde decidió que su hijo debía volver a Santo Domingo, haciéndolo acompañar por un amigo suyo, Alejandro Leo, también chino, que vivía en Barahona.
“Quedé sorprendido y sufrí muchos cambios: el sol candente del Caribe al que no estaba acostumbrado, la temperatura diferente a la de mi villa. Me enfermé los primeros meses”, dijo don Ángel a LISTÍN DIARIO.
Tras llegar a la capital dominicana, el pequeño viajero fue llevado a San Pedro de Macorís, alfabetizado junto a otros seis niños, y matriculado en la escuela donde hizo la primaria y los dos bachilleratos, el de ciencias exactas y el de humanidades, para instalarse en la capital en 1947 y convertirse en el primer chino graduado en la Universidad de Santo Domingo nueve años más tarde.

“(Adaptarse) era muy difícil para un inmigrante, primero por el idioma, el gusto culinario, la costumbre y la idiosincrasia (locales)”, señaló sin titubear un instante este inmigrante que llegó para quedarse e iniciar una larga descendencia de dominico-chinos (cuatro hijos y siete nietos “dispersos por el mundo”, como él mismo dice) con su esposa, doña Hegla Peláez, con quien se casó en 1959. 


Hoy día, los chinos tienen su propio mercado cada domingo en el Paseo de la Duarte dentro del Barrio Chino.



EL BARRIO CHINO COSTO 65 MILLONES DE PESOS PERO A LOS DOMINICANOS NOS DIJERON QUE FUERON 267 MILLONES

El Barrio Chino de Santo Domingo, que fue inaugurado el 18 de abril del 2008, no fue construido a un costo de 267 millones de pesos como publicó LISTÍN DIARIO esta semana en una serie de reportajes titulada “La Colonia China en RD”.

La cifra que publicó el LISTÍN está basada en declaraciones del entonces secretario de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, pero la promotora de la construcción del monumento, Rosa Ng, aclaró este jueves que el costo de la obra fue de 65 millones de pesos, de los cuales el gobierno aún adeuda a la Fundación Flor Para Todos, que participó en el proyecto, 5.5 millones de pesos enviados a deuda publica por el Ing. Díaz Rua.


Ng Báez también comentó que la construcción del Barrio Chino se inició con apenas 3.5 millones de pesos reunidos por la comunidad china en el país, 1,5 millones de los cuales fueron puestos a título personal por la actual representante comercial dominicana en la República Popular China, para poder dar comienzo a la obra. Uno de los portones fue construido solo con el aporte de la Colonia China, la Oficina de China Popular, Taiwán, la Fundacion Flor para Todos y otras asociaciones.


“Con el Barrio Chino hemos creado un puente multicultural entre China y Republica Dominicana para beneficio mutuo. Falta que también se constituya un verdadero nicho para la atracción del turismo chino a nuestro país, para lo cual se requiere del cuidado y la atención de las autoridades correspondientes”, dijo Ng a LISTÍN DIARIO durante la fase de investigación de la serie de reportajes.

jueves, 13 de febrero de 2014

Celebración exitosa del Año Nuevo del Caballo de Madera por la Comunidad china en República Dominicana



La comunidad china en República Dominicana celebró el domingo 9 el Año Nuevo Chino del Caballo de Madera, durante una ceremonia efectuada en el Barrio Chino, ubicado en el Paseo de la Duarte con avenida México.

Varias actividades artísticas y culturales dieron vida a la celebración, organizadas por el Centro de la Colonia China Incorporada y más de una decena de organizaciones y asociaciones de familias de esa comunidad asiática.

Desde la izquierda, Sra. María Hsiao, al lado de su esposo, el Embajador de Taiwán, Sr. Tomás Ping-Fu Hou,  el Sr. Su King Fung, Presidente del Centro de la Colonia China en la Rep. Dom.; el Sr. Gao Shoujian, Representante de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Popular China en la Rep. Dom.; doña Rosa NG Báez, Representante de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Dominicana en Beijing y el Lic. Wilson Ho, abogado y presidente de la Asociación de la Familia Joa: Sam Yick Tong.

La actividad contó con la presencia del Ministro de Cultura, Sr. José Antonio Rodríguez y su esposa, Mónica Despradel, el Embajador de la Republica China de Taiwán en el país, Sr. Tomás Ping-Fu Hou, y el representante de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Popular China; Gao Shoujian así como la Sra. Rosa NG Báez, representante de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Dominicana en Beijing, China.


Tomás Ping-Fu Hou dijo que por tratarse del  Año Nuevo del Caballo, tanto chinos como dominicanos tendrán un año de muchos éxitos, energía y prosperidad. “Por eso yo quiero aprovechar esta oportunidad para saludar a nuestros amigos dominicanos y desearles que tengan un año con mucha prosperidad y alegría”, expresó el embajador.  


Otros miembros de la colonia china que estuvieron presentes fueron el nuevo presidente de la Asociación Médica Dominicana, doctor Pedro Sing, y Haivangoe NG Cortiñas, ex contralor de la República.

De su lado, Gao Shoujian destacó que para él fue un gran gusto  participar y celebrar un evento de esa naturaleza, de tanta importancia para los chinos en República Dominicana, “un país abierto y democrático que recibe a ciudadanos que representan diversidades culturas”. Aprovechó la ocasión  para resaltar que  en los últimos años las relaciones entre República  Dominicana y la República Popular China avanzan de  una forma muy satisfactoria, gracias al esfuerzo de la representación dominicana en  China y de los ciudadanos de esa nación en RD.

La actividad inició con el baile de la Danza del León, Karaoke, presentaciones artísticas, realizadas por los niños y niñas de la Escuela China del país, así como la actuación de artes marciales y otros.



El cantautor José Antonio Rodríguez, Ministro de Cultura, disfrutó de dicha celebración junto a su esposa Mónica Despradel, lo mismo que el diplomático oriental de Taiwán, junto a su señora María Hsiao, en el Barrio Chino, en la Avenida Duarte, donde asistieron cientos de personas.

En medio de la alegría y la algarabía, los convidados disfrutaron de las canciones del Trío Santo Domingo, del Ministerio de Turismo, quienes interpretaron, entre otros temas, “Querube” y “Sarandonga”.
Mientras que  la contraparte china estuvo a cargo del  grupo de danza Los Leones, que ofreció piezas de la cultura y música tradicional chinas, con cantos y bailes e interactuando con el público.

Su Kin Fung, presidente de la Colonia China, expresó su alegría y parabienes a todos los asistentes en especial al ministro Rodríguez y a todas las asociaciones de familias de esa gran nación que se han dedicado al comercio y a vivir dignamente en la República Dominicana. Habló de la importancia de mantener vivas cada una de las tradiciones milenarias y adelantó que con el año nuevo se entra en una nueva etapa que espera sea de éxito.



El Caballo es símbolo de la fortaleza, el amor, la paciencia, la estabilidad y la determinación, y para los nacidos en el año es el momento de emprender algo nuevo.

Todos los asistentes a las celebraciones fueron obsequiados con brindis especiales, mientras disfrutaban de las tradiciones ancestrales de una de las culturas milenarias del planeta.

lunes, 10 de febrero de 2014

El más antiguo cementerio chino en el poblado cubano de Mariel


La Habana, 8 feb (EFE).- Arqueólogos cubanos localizaron la ubicación exacta de un cementerio chino en el poblado de Mariel (occidente del país) que se presume sea el más antiguo de su tipo en toda América, informó hoy el diario oficial Granma.
Los investigadores consideran que en ese camposanto fueron enterrados al menos unos 290 chinos culíes de los grupos que empezaron a llegar como mano de obra en 1847 a la isla, primer destino de la migración china al continente americano.
"Aunque el museo municipal de Mariel lo tenía registrado desde hace años en la lista de sus lugares patrimoniales (pero sin precisar su ubicación exacta), la supuesta presencia de un cementerio chino allí tenía más de leyenda que de realidad pues no aparecía mencionado en ningún documento", indicó el periódico.
El artículo señala que en 2012 grupos espeleológicos lograron finalmente localizar el cementerio "oculto bajo una espesa vegetación" y entonces "dejó de ser una ficción para despertar el interés de los arqueólogos y demás especialistas".
En diciembre pasado comenzó el trabajo de excavaciones para delimitar el área de la necrópolis en el siglo XX e "interpretar su uso en la segunda mitad" del siglo XIX.
Los arqueólogos y otros especialistas que participaron en la campaña lograron "visualizar" el "contexto y composición general" del cementerio, incluido elementos como su posible puerta de entrada y un muelle de madera que apunta a la probabilidad de acceso por mar para los entierros y visitantes.
Según historiadores, la presencia china en Mariel, poblado costero de la provincia occidental de Artemisa (unos 45 kilómetros al oeste de La Habana) se explica debido a que en 1861 las autoridades coloniales españolas establecieron allí una estación de cuarentena sanitaria hacia donde desviaban los barcos con culíes que llegaban al puerto habanero.
"Allí permanecían recluidos un tiempo para evaluar su estado de salud y evitar la introducción de enfermedades a la isla", explicó Granma, que cita registros de la entrada a esa cuarentena de unos 29.000 chinos entre 1861 y 1872.
Se estima que más de 130.000 culíes llegaron a Cuba, pero un 13 por ciento de ellos falleció en la travesía y otro porcentaje similar a causa del rigor de los trabajos forzados, castigos y enfermedades.
Entre 1860 y 1875 arribó una segunda oleada de emigrantes desde California (EE.UU.), que a diferencia de los culíes tenían más instrucción y habilidades para los negocios y recursos económicos para instalar las bases del que fuera el mayor enclave del país asiático en América Latina.
En Cuba, a mediados del siglo XX, la población china se calculaba en 40.000 personas. Actualmente quedan pocos de ellos y con edades muy avanzadas.

Granma señaló que el camposanto "lamentablemente muestra condiciones de conservación muy deplorables provocadas por el olvido de tantos años" y llamó a su preservación.

http://es.noticias.yahoo.com/localizan-cementerio-chino-antiguo-am%C3%A9rica-poblado-cubano-mariel-162952754.html

sábado, 8 de febrero de 2014

Te invita el CENTRO DE LA COLONIA CHINA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA


AÑO NUEVO CHINO DEL CABALLO EN TU BARRIO CHINO


ATENCIÓN TODOS: Este sábado 8 hay degustaciones y promociones enel Barrio Chino cortesía de los patrocinadores.

El domingo 9 la fiesta es de 10 de la mañana a 10 de la noche.

En la mañana, hasta las 5 de la tarde, payasos, magia, show, photo booth... para los niños ¡Y regalos!

A las 5 p. m. inauguración oficial del evento en la tarima con algunos show tradicionales chinos.
Participaciones de la Policial Nacional y la Armada con su perico ripiao.

A las 7:30 p. m. los Fuego Artificiales y continuará el show en tarima con las presentaciones de Henya, Carlos Suarez y Silvio y su orquesta.

RIFAS:


Cuatro (4) Televisores de 40 pulgadas cada uno.
Laptop y 2 mini Ipad más sobres rojos con dinero en efectivo.


LAS BOLETAS DE LAS RIFAS CUESTAN RD$200.00 y estarán a la venta desde las diez de la mañana del domingo 9 de febrero.

¡NO SE LO PIERDAN!

Gong Xi Fa Cai !!! (mandarín)

Gong Hey Fat Choy (cantonés)

(La G se pronuncia como K; la X como J; la C como Ch)